Canela en rama_ #La Tramoya
Si ayer hablábamos de la música, así en general, hoy —después de darle varias vueltas al último trabajo de Santero y los Muchachos— se me ha desparramado la dopamina. Y hablo como valenciano y como oyente. Porque aquí, en Valencia, no solo vendemos sol, playa y paella. Exportamos música. Exportamos carácter. Exportamos alma. Y lo hacemos con acordes bien puestos y rimas con intención. No necesito mirar atrás —que podría, ojo—. Bruno Lomas, Camilo Sesto, Juan Bau o Nino Bravo sostienen cualquier argumento histórico. Pero hoy toca poner el foco en el presente y, sobre todo, en el futuro inmediato . Porque Valencia es un vivero de talento que conviene subrayar sin complejos. Por citar algunos —que no están todos, pero sí bien elegidos—: Desert Vipers, con identidad y garra. Tenda, creciendo con personalidad. O Bombai, que ya no compite: lidera . ¿Y qué me dices de Los Zigarros? Demostrando que el rock valenciano también sabe llenar es...