¿Conspiraciones?_ #La Tramoya















¿Estáis al corriente de lo de Jeffrey Epstein?


¿Os acordáis de cuando las historias sobre gente poderosa con aficiones oscuras eran teorías conspiranoicas de tipos con gorrito de papel Albal, sin empastes y con demasiado tiempo libre?

Pues mira. Resulta que no estaban tan locos.

Resulta que pasaba.

Y, por lo que vamos viendo, pasa.


Un tipo obscenamente rico. De esos que no saben ni cuánto dinero tienen. Con poder, con agenda, con amigos influyentes de todos los colores, credos y banderas. Presidentes, empresarios, celebridades, filántropos de foto limpia. Algunos cómplices. Otros usuarios. Y muchos, muchísimos, mirando para otro lado con una elegancia digna de escuela diplomática.


Ahora salen millones de documentos. Tarde. Mal. Tachados. A medias. Como si la verdad fuera un producto premium que se libera por fascículos. Y aun así, lo que se intuye da asco. No por lo escabroso —que también—, sino por lo normalizado.


Porque el problema no era Epstein.

Epstein era el síntoma.


El problema es un ecosistema donde el dinero compra silencio, el poder compra impunidad y la moral es un estorbo para la agenda. Un sistema donde hay gente que vive convencida de que las reglas son solo para los demás. Para los que no vuelan en jets privados ni salen bien en las fotos.


Y aquí viene lo realmente peligroso: que esta gente nos gobierna. O, como mínimo, nos maneja.


Porque el problema no es que existan monstruos. Eso, por desgracia, es viejo.

El problema es que el sistema esté diseñado para protegerlos, amortiguarlos y, si hace falta, enterrarlos con discreción.


Epstein murió, bueno, o lo "murieron"

Pero murió sin juicio y en unas MUY extrañas circunstancias.


Y eso no es un fallo.

Eso es una decisión.



Y es que, además del miedo que da todo esto, a mí —al menos a mí— hay otra cosa que me cabrea profundamente.

Que estemos sometidos a sistemas que, para el pobre, para el ciudadano normal, dejan cada vez menos margen.

Más leyes.

Más control.

Más vigilancia.

Y una sensación de indefensión cada vez más sangrante.


Porque para nosotros, tu, yo,  todo está reglado, fiscalizado y penalizado.

Pero para ciertas elites siempre hay una puerta lateral, un acuerdo discreto, un “esto mejor no removerlo”.


Y claro, luego ves casos como el de Epstein.

O piensas en otros más cercanos. No tan altos, no tan glamurosos, sin jet privado ni mansión en una isla… pero si fletando autobuses al parador de Teruel, por ejemplo.



En fin, el caso es que quizá toque volver a ver Eyes Wide Shut.

Sí, aquella peli que se hizo popular por los desnudos de Tom Cruise y Nicole Kidman y que ahora resulta que lo pornográfico era el argumento, pornográfico y real.


_____________________________________________________________

🎭 LA TRAMOYA | 99.9 Valencia Radio 

· 🕔 L–V · 19:00–20:00 

· 📩latramoya@la999.es

Comentarios

Entradas populares de este blog

No siempre lo urgente es lo importante

#La Tramoya_Editorial: "Si quieren ayuda, que la pidan"

El negocio del miedo_ #La Tramoya