Este fin de semana cambian la hora, otra vez.
¡Ale!, ya es primavera… y a mi me cabrea.
Porque claro, llega la primavera y hay como una obligación impuesta de estar bien, todo el mundo feliz, todo el mundo arriba, todo el mundo con alergia… pero contento.
Y aquí voy a decir una cosa que no está bien vista:
A mí no me gusta la primavera, ni el verano.
Ya está.
Y si, lo asumo, soy yo el raro, el antisocial climático, el Grinch del buen tiempo.
Pero es que nadie te lo cuenta.
Es que no, la primavera no es esa cosa bucólica de anuncios de compresas, la primavera es polen, es astenia, es estornudar como si estuvieras expulsando el alma, es ir por la calle con los ojos como si acabaras de ver un drama turco.
Y eso, perdóname, no es renacer, eso es resistir.
Y luego el verano. Pufff, ¡el verano!.
El verano ya es directamente una tortura, calor absurdo, dormir mal, sudar por sitios que no sabías que existían, y todo el mundo diciendo “qué bien se está”.
¿Bien?, ¿Bien dónde?
Si estás pegado a la silla como una loncha de queso en una tostadora.
Pero claro, socialmente no puedes decirlo, porque el buen tiempo es incuestionable.
Si no te gusta el verano, automáticamente eres un amargado, es como si dijeras que no te gusta viajar o que no te gusta comer sano, te miran raro.
“Algo le pasa”, dicen.
Sí, me pasa que tengo calor, y que no entiendo esa euforia colectiva por sufrir en grupo… y oler al grupo.
Porque aquí nadie disfruta de verdad, aquí lo que hay es postureo térmico, fotos en la playa, cervecita, atardecer… pero luego en casa con el ventilador a tope, sin dormir, de mal humor y pagando recibos de luz como si vivieras en Buckingham Palace.
Pero eso no se sube a redes, eso no vende un carajo.
Y a mi no me la cuelan, nos venden la primavera como el renacer, y el verano como la felicidad, y tú, salvo que seas el Corte Inglés, estás deseando que llegue octubre para volver a ser persona, no lo niegues, a ti también te pasa, pero no lo dices.
Así que sí, soy ese tipo raro que no celebra que suban las temperaturas, el que no necesita sol para estar bien, es mas, me sobra por que prefiero una chaqueta a una ola de calor.
Y te digo más:
Igual no es cosa mía, igual es que nos han vendido que hay que disfrutar de ciertas cosas… aunque no las disfrutes.
Y eso, como casi todo, no es primavera, es marketing.

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