Cansados_ #La Tramoya
Venimos de unos días de desconexión.
Al menos aquí, en Valencia, que si Fallas, que si festivos, el viernes que muchos hicieron puente -incluso los que trabajaban- en fin, menos rutina y mas ocio… y en nada tenemos ya la Semana Santa y espera, San Vicente y 1º de Mayo después.
Y en teoría, deberíamos estar mejor, más descansados, más despejados, con más energía. En teoría, si.
Pero, ¿no tienes la sensación de que es al contrario?, yo al menos estoy mas cansado.
Y no es un cansancio de haber estado picando piedra, no, es otro.
Es ese cansancio raro que no se quita durmiendo.
Es cansancio mental, hastío, fatiga según despiertas y te asomas al mundo.
Guerra, corrupción, política, crisis, inflación, vivienda.
Todo, además, en versión urgente, todo importante, ¡todo ya!
Y, ¿sabes?, esto no es por casualidad, piénsalo.
¿Os acordáis cuando a finales de los años 90 a la DGT le dio por hacer campañas para concienciar en la prevención de accidentes de tráfico en las que se simulaban accidentes muy reales?
Impactos, sangre, familias destrozadas, testimonios…
Aquello impactaba, y funcionaba porque te obligaba a frenar,
a pensar y a darte cuenta de lo que estaba en juego…al menos al principio.
La primera campaña… impactaba.
La segunda, menos.
La tercera ya te daba igual, estabas cansado.
Por eso pusieron el carnet por puntos. Se las saben todas.
Pues con la información estamos en ese punto.
Nos están metiendo impactos a”cholón” constantemente.
Uno detrás de otro.
Sin pausa.
Y eso desgasta, porque tu cabeza no descansa.
No porque esté trabajando…
sino porque está en alerta, todo el rato.
Y claro, llega un momento en el que ya no reaccionas igual.
Ni te sorprende, ni te impacta, ni te activa.
Estamos tan cansados que ya nos da todo igual… pero el desgaste se queda.
Y por eso estamos tan cansados, porque estamos expuestos constantemente a una tensión que no paramos de consumir.
Y digo yo, ¿y si tomamos el ejemplo de la DGT?
Porque cuando la DGT se dio cuenta de que ya no funcionaba meter más imágenes de impacto, cambió el sistema.
Carnet por puntos.
Menos sustos y más control… y sí, claro, más recaudación.
Pues igual nosotros no necesitamos tanta información, sino gestionar mejor nuestra atención.
Ponernos un carnet por puntos.
Y empezar a perderlos cada vez que clicamos por inercia, cada vez que consumimos sin filtrar, cada vez que regalamos atención a algo que ni nos aporta ni podemos controlar y que además nos cabrea.
Porque si no, pasa lo que ya está pasando:
que no es que no sepamos lo que ocurre… sino que estamos demasiado cansados para reaccionar, cosa que beneficia a aquellos que protagonizan a diario los escándalos que ya no nos sorprenden y que nos generan hastío.
Y como al volante, conducir así, cansados y con la atención en lo que no toca, multiplica la posibilidad de acabar pegándotela.
Comentarios
Publicar un comentario