La Invasión de los ultracuerpos_#La Tramoya
¿Te acuerdas de aquella película que en España se llamó “La invasión de los ultracuerpos”?
Planteaba una invasión extraterrestre que replicaba los cuerpos de los abducidos y los convertía en gente normal, que de repente dejaba de sentir.
Seguían hablando, trabajando, haciendo vida…
pero por dentro ya no había nadie.
Sin emociones.
Sin reacción.
Sin alma.
Este fin de semana ha habido un tiroteo y yo me acordaba de esa película.
Un intento de atentado contra Trump, tentativa de magnicidio, y van tres.
Gente corriendo, tirándose al suelo, la seguridad del presidente disparando, caos del de verdad, vaya.
De lo que antes paralizaba el mundo, ahora no.
Ahora lo ves, pero en el mismo periódico tienes:
Juicio contra el PSOE por las mascarillas.
Juicio contra el PP por la Kitchen.
Guerras en Oriente Próximo y Ucrania.
Crisis migratorias.
Precio de la vivienda.
Pucherazos en el PSOE.
Y, por si fuera poco, el portero del Zaragoza repartiendo mandobles.
Porque no es que no sepamos lo que pasa, es que ya no nos afecta.
Estamos saturados.
De noticias.
De bronca.
De sustos.
Y cuando te saturas… desconectas.
Modo avión emocional.
Tú sigues informado… pero en “modo scroll”.
Vas viendo noticias y cosas gordas… pero tú, impasible, pasas a la siguiente, sin sentir ni padecer.
Hasta que llegas a algo que no pese.
Porque lo importante… pesa.
Y ya no queremos cargar.
Queremos saber, pero sin sentir.
Queremos vídeos de gente cayéndose, de recetas o de gatitos.
Y eso es maravilloso.
Porque no sufres, no te alteras, no te afecta nada.
Y entonces, te has convertido oficialmente en alguien a la altura del señor del vídeo.
¿Un tiroteo?… y él comiendo.
Tranquilo, a su ritmo, como si no fuera con él.
Ese hombre no tiene sangre fría, a ese hombre le da todo igual.
Pero cuidado.
Porque igual no es él el raro.
Igual nosotros estamos entrenándonos cada día para parecernos un poco más a él.
Y es entonces cuando te das cuenta de que, una vez más, la realidad ha dejado en mantillas a la ficción.
Cada vez estamos más abducidos y no ha hecho falta ni extraterrestres ni nada.

Comentarios
Publicar un comentario