La derrota maquillada_#La Tramoya
La derrota maquillada
Hay una cosa enternecedora que hemos perfeccionado como sociedad: perder sin decir que hemos perdido.
Antes uno perdía y ya está.
Le daban la mano, ponía cara de haber chupado un limón y ale, “a casita con el recao”
Ahora no.
Ahora nadie pierde.
Ahora uno “resiste”, “Mejora expectativas”, “Consolida suelo”, “Abre una nueva etapa”, “Sale reforzado”.
Que esa es maravillosa.
Porque cuando alguien dice que “sale reforzado” después de pegarse una torta, yo siempre pienso lo mismo:
Si claro, pero como una escayola.
Lo hemos visto otra vez con las elecciones en Andalucía.
Unos ganan, pero pierden fuerza.
Otros pierden, pero dicen que aguantan.
Otros suben lo justo para venderlo como terremoto histórico.
Y al final, si escuchas a todos, parece que han ganado todos.
Qué país.
Aquí no hay derrotados.
Hay interpretaciones creativas del desastre.
Y esto no pasa solo en política.
Pasa en el deporte.
Ese concepto maravilloso de “ganador moral” : “Hemos sido ganadores morales”.
Ya.
Pero en la vitrina, ¿qué ponemos?
¿Una placa que diga: “Perdimos, pero con valores”?
¿Un vídeo de las ocasiones falladas con música épica?
Y luego están las audiencias, ahí ya entramos en otra dimensión.
Cada trimestre, todas las cadenas son líderes.
Todas.
Una es líder en audiencia total.
Otra en horario de tarde.
Otra en jóvenes.
Otra en señoras de 45 a 62 años que ven la tele mientras pelan judías.
Otra lidera los domingos pares entre las 17:42 y las 17:49.
O sea, que si todos son líderes… ¿quién va último?
Nadie.
Porque ya no se pierde audiencia.
Se consolida comunidad.
El problema es que hemos convertido la derrota en un ejercicio de maquillaje.
Y a veces se pierde y no pasa nada.
Pero reconocerlo cuesta.
Porque perder obliga a mirar, a hacer autocrítica, a aceptar que quizá no te hayan entendido mal.
Quizá te han entendido perfectamente… y no les has gustado.
Y eso duele.
Pero una derrota reconocida y bien encajada, puede ser el principio de algo.
Porque cuando uno pierde y lo reconoce, puede corregir.
Pero cuando pierde y se convence de que en realidad ha ganado…
no evoluciona.
Solo ensaya mejor la excusa para la próxima derrota.

Comentarios
Publicar un comentario