La radio es el instante_#La Tramoya
Lo cierto es que celebrar un aniversario de radio tiene su paradoja.
Porque la radio, en realidad, no es acumulativa.
No se puede enmarcar.
No se puede almacenar.
No se puede poner en una estantería junto a los premios, las fotos, la sevillana y el torero.
La radio, y más si se hace en directo, es el momento.
El instante.
El ahora.
Es una voz que aparece, ocupa el aire durante unos segundos… y después se evapora.
Y, sin embargo, qué cosa más rara, a veces se queda.
Se queda una frase.
Se queda una voz.
Se queda una canción.
Sí, se queda ese alguien que, sin conocerte de nada, te hace compañía mientras vuelves a casa después del curro, mientras cocinas, mientras trabajas, mientras estás solo o mientras simplemente necesitas escuchar otra voz que no sea la de tu cabeza dándote la matraca.
Porque la radio tiene eso.
No deja objetos, pero materializa recuerdos.
Y eso, en una época donde parece que todo tiene que guardarse, fotografiarse, subirse, editarse, compartirse y medirse, tiene algo casi revolucionario.
La radio ocurre.
Pasa.
Se escapa.
Y aun así, acompaña.
Por eso celebrar hoy este aniversario desde L’Umbracle no es celebrar una colección de programas como quien enseña una vitrina.
Es celebrar todos esos instantes que, durante años, han pasado por un micrófono y han terminado en algún lugar que no vemos, nosotros no vemos, pero que tú, que estás al otro lado del transistor, no olvidas.
Así que hoy, esta noche, no celebramos solo años.
Celebramos momentos.
Celebramos voces.
Y celebramos recuerdos.
Celebramos a quienes hablamos, sí, pero también a quienes producen, a quienes colaboran, a quienes patrocinan y a quienes sostienen esto desde el otro lado del cristal.
Pero, sobre todo, te celebramos a ti, a vosotros, a los oyentes.
Porque sin oyentes, la radio es solo gente hablando sola, y para eso ya está el Congreso, gracias.
Así que, desde 99.9 Valencia Radio y desde L’Umbracle:
¡Feliz aniversario!
Por todos los instantes que se fueron.
Por todos los que se quedaron.
Y por todos los que todavía están por sonar.
Porque la radio no se guarda.
La radio sucede.
Y cuando sucede de verdad, aunque solo dure un instante, a veces se queda para siempre.

Comentarios
Publicar un comentario