Libertad para pagar_#La Tramoya


En las últimas semanas estamos viendo huelgas, protestas y manifestaciones de distintos gremios.


Algunas duran días, otras duran semanas.


Algunas son noticia porque las cuentan y otras porque las sufrimos.


Que hay huelgas que salen en el telediario… y huelgas que te salen en las narices: el tren que no llega, la cita que se retrasa, el trámite que se pudre en una bandeja, ese paquete que lleva tres días “en reparto” o el niño al que no sabes dónde colocar porque no hay colegio.


Pero ayer hubo una movilización curiosa.


La de los autónomos.


Sí, ayer.


Domingo por la mañana.


Es que hoy había que trabajar.


Un asalariado se manifiesta un martes y bloquea media ciudad.


Un autónomo se manifiesta un domingo a las once, con discreción, sin molestar, y luego se vuelve corriendo a casa porque tiene que pasar facturas, responder correos y preparar el lunes.


Es precioso.


Trágico, pero precioso.


El autónomo español no hace huelga: hace un alto administrativo.


Sale, levanta una pancarta, protesta treinta minutos y enseguida le entra culpa por no estar produciendo.


Porque claro, el lunes hay que trabajar.


Ser autónomo en España es eso: libertad.


Libertad para trabajar doce horas.


Libertad para no cobrar a tiempo.


Libertad para pagar antes de haber cobrado.


Libertad para estar malo con moderación.


Libertad para tener vacaciones imaginarias.


Y libertad para que Hacienda te recuerde que, aunque tú no sepas si llegas a final de mes, ella sí llega.


Vaya si llega.


Luego está esa frase maravillosa:


“Tú eres tu propio jefe”.


Mentira.


El autónomo tiene más jefes que un ministerio.


Tiene de jefe a Hacienda, a la Seguridad Social, al banco, al casero, al proveedor, al cliente que no paga, al cliente que paga tarde y al cliente que paga tarde pero luego te deja una reseña de tres estrellas porque “le pareció caro”.


Caro.


Caro es levantar una persiana cada mañana sabiendo que antes de ganar un euro ya debes cuatro.


Caro es que te llamen “motor de la economía” mientras te echan arena en el depósito.


Porque esa es la comedia negra.


En campaña electoral, el autónomo es un héroe.


En el calendario fiscal, es una presa.


Le llaman emprendedor cuando abre.


Contribuyente cuando paga.


Moroso cuando no llega.


Y estadística cuando cierra.


Así que ayer salieron a la calle.


Un domingo.


Sin cortar apenas nada, sin incendiar contenedores, sin montar un numerito.


Muy de autónomos, todo.


Hasta para protestar parecen pedir disculpas.


Y es que uno tiene la sensación de que al que corta una calle y se da de tortas contra los antidisturbios, se le abre un informativo, pero al que levanta una persiana se le abre una inspección.


Porque sí, en España al autónomo se le llama motor de la economía.


Pero se le trata como a un burro de carga con Hacienda subida al lomo.


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