Conciertos de guardar recuerdo_#La Tramoya
Ayer fui a un concierto, Duncan Dhu, muy guay.
Pero hay una cosa que me inquieta en estos eventos: el adulto intentando comportarse como adolescente.
Cuarenta y muchos, cincuenta y pocos.
Mini de cerveza e la mano.
Camisa abierta un botón de más.
Y esa frase peligrosa:
—Hoy lo damos todo.
Malo.
Cuando alguien de más de cuarenta dice “lo damos todo”, normalmente lo que da es vergüenza, sudor y una contractura.
Luego empieza el baile.
Ese movimiento de persona que en su cabeza está en 1998, pero en sus rodillas está en 2026.
Un paso, dos palmas, media vuelta que no hacía falta y cara de:
—Yo antes salía mucho.
Sí.
Antes también grabábamos cintas de casete.
Hay que asumir cosas.
Luego están las palmas.
El músico intenta que el público acompañe y aquello se convierte en una mascletà sin licencia.
Que yo creo que los baterías que se ponen cascos no es para oír a los músicos por monitores, es para no perder el ritmo por culpa del publico. En serio.
Pero lo peor es el móvil.
Medio concierto visto a través de una pantalla.
Grabando, con zoom, con mucho zoom.
¿Para guardar el recuerdo?, ¿O para ver quien es?, por que si, a ciertas edades entre las luces, la cerveza que ya no sienta igual y la distancia, ya no sabes si tienes enfrente a Mikel Erentxun o a los Boney M.
Porque luego esos vídeos no los ve nadie.
Nadie.
Ni tú.
Al día siguiente tienes catorce vídeos movidos, con el sonido reventado y tu voz cantando por encima como si estuvieras pidiendo auxilio.
Y aun así lo hacemos.
Porque ya no basta con estar.
Hay que demostrar que estuvimos.
Y ese es el drama.
Pagamos una entrada para vivir algo en directo…
y lo vemos en diferido mientras está pasando.
Así que la próxima vez, probemos una cosa:
una canción sin móvil.
Una.
Mirar.
Escuchar.
Estar.
Y si vamos a dar palmas, por favor, que alguien supervise el compás.
Por humanidad.
🎭 LA TRAMOYA | 99.9 Valencia Radio · 🕔 L–V · 19:00–20:00 · 📩 latramoya@la999.es
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