Administrativo_#La Tramoya
ADMINISTRATIVO
Ayer descubrí que tengo una nueva profesión.
Administrativo.
No recuerdo haber estudiado nada para ello ni opositado no ni nada, pero tampoco parece necesario porque, por lo visto, ya trabajo para la Administración.
Mi mujer tenía que firmar digitalmente un documento.
Así que ahí estaba yo: certificado digital, PDF, firma, aplicación, contraseña, descarga, vuelve a subirlo…
Una cosa muy sencilla.
Tan sencilla que, poco después, terminé ayudando a otra compañera suya a firmar digitalmente el mismo documento a través de una videollamada.
Y pensé: esto se nos está yendo un poquito de las manos.
Porque antes tú ibas a un sitio y allí había una persona que hacía cosas, si, entre café y café y después de almorzar, pero estaba y las hacia.
Ahora vas a un sitio para que te expliquen cómo hacer tú las cosas que antes hacía esa persona.
El banco también es maravilloso.
Haz tú la transferencia.
Saca tú el dinero.
Descarga tú el recibo.
Actualiza tú tus datos.
Pide tú la cita.
Cualquier día entro y me dicen:
—Rubén, ya que estás, ¿puedes cerrar la caja cuando salgas y pasar el mocho antes de irte?
La Administración igual, bueno peor, por que encima la pagamos nosotros.
Certificado electrónico, Cl@ve, AutoFirma, sede electrónica, carpeta ciudadana…
Yo ya no sé si estoy presentando una solicitud o intentando lanzar un satélite desde Cabo Cañaveral.
Y ya puestos, podríamos avanzar un poco más.
¿Por qué no nos hacemos también nosotros las inspecciones de Hacienda?
Tú entras en la web, te revisas las facturas, compruebas si has declarado bien, te levantas un acta y, si ves algo raro, te impones una sanción.
Todo desde casa.
Comodísimo.
Y si recurres, te contestas tú también.
Eso sí que sería digitalización.
Y ojo, que la tecnología me parece estupenda, ,es mas, me gusta y me manejo bien.
El problema no es hacer las cosas por Internet.
El problema es que nos dijeron que la tecnología iba a hacer nuestra vida más fácil y parece que no se referían a la nuestra si no a la suya.
Menos oficinas.
Menos personal.
Menos atención.
Y más trabajo para ti.
Hemos convertido al ciudadano en administrativo, cajero, gestor, operador informático y servicio de atención al cliente de sí mismo.
Todo gratis, bueno, gratis no, pagando.
Nos preocupaba muchísimo que las máquinas acabaran quitándonos el trabajo.
Al final ha sido peor.
No nos lo han quitado.
Nos han cargado también con el suyo.
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