Ceuta_#La Tramoya


CEUTA

Ceuta no está sola.


¿Qué más quisieran los ceutíes?


Porque desde que más de 70.000 personas cruzaron la frontera en apenas dos días, a Ceuta le ha salido compañía por todas partes.


Y no, no me refiero a los inmigrantes, que también. Lo digo por políticos, tertulianos, patriotas de guardia, humanistas a jornada completa y expertos en Marruecos que hace un mes no sabían señalar Ceuta en un mapa.


Todos preocupadísimos.


Cada uno por su Ceuta.


Porque Ceuta se ha convertido en una especie de test de Rorschach: todos miramos la misma mancha y cada uno ve lo que ya llevaba dentro.


Unos ven una invasión.

Otros, una crisis humanitaria.

Unos ven a Marruecos, Rusia, Israel…

Otros, a Sánchez.

Otros, a Feijóo.

Y alguno, pero los menos, ve a los ceutíes.


Y hoy es el Día de Ceuta y la Federación Española de Municipios y Provincias ha convocado concentraciones de apoyo por toda España.


Parecía sencillo.


Salir a una plaza y decir: estamos con vosotros.


Pues no.


Hemos conseguido politizar hasta un abrazo.


Unos acudirán porque lo consideran solidaridad.

Otros no acudirán porque consideran que esa solidaridad está politizada.

Y otros acudirán precisamente para politizar la solidaridad que, según ellos, no estaba politizada.


Somos lamentables.


En España ya no somos capaces ni de acompañar a alguien que lo está pasando mal sin preguntar antes quién organiza el pésame.


Y, como siempre, quizá ese sea el verdadero problema.


Que llevamos semanas hablando de Ceuta, pero pocas veces hablando con Ceuta.


La usamos como frontera, como símbolo, como arma arrojadiza, como argumento electoral, como bandera, como pancarta y, si hace falta, como decorado para una rueda de prensa con chaleco.


Pero es que Ceuta no es atrezo.


Como tampoco lo eran La Palma, Adamuz o Valencia durante la DANA.


Allí vive gente. Y tributa.


Gente que tiene miedo, dudas, contradicciones y seguramente opiniones muy distintas entre sí.


Así que esta tarde, a las ocho, habrá concentraciones frente a los ayuntamientos.


Y quizá estaría bien intentar algo revolucionario.


Durante unos minutos, dejar a Ceuta fuera de nuestra pelea.


Sin Sánchez.


Sin Feijóo.


Sin banderas para medir quién quiere más a España.


Simplemente salir y decir:


Ceuta, estamos con vosotros. Todos.


Aunque viendo cómo nos las gastamos últimamente…


igual eso es pedirnos demasiado.

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