Cajas de regalo_#La Tramoya



CAJAS DE REGALO

Hay gente que se pasa la vida intentando escapar de sus obligaciones.


Y  luego hay gente que se pasa la vida luchando para que le permitan tenerlas.


Vamos a empezar la semana hablando de Maleni.


Se llama Magdalena Leal, tiene 57 años, síndrome de Down y vive en Vigo.


Y su historia a mi me ha emocionado.


Porque Maleni no quería ser astronauta.


Ni ganar una medalla olímpica.


Ni descubrir la cura de ninguna enfermedad.


Maleni quería trabajar.


Tener su casa.


Ganar su dinero.


Y decidir qué hacer con su vida.


Vamos, lo que cualquiera de nosotros hace todos los días mientras no paramos de quejarnos por tener que hacerlo.


Pero resulta que Maleni no podía por que durante décadas estuvo incapacitada judicialmente.


Hasta que, a los 54 años, consiguió recuperar su capacidad jurídica.


Y empezó a construir la vida que siempre había querido.


Hoy comparte piso con una amiga y tiene su propio negocio.


Se llama Lamandala.


Prepara cajas de regalo con productos artesanos.


Y tiene hasta una empleada.


Y a mí esta historia me emociona, pero ademas me da que pensar.


Porque como sociedad tenemos una facilidad extraordinaria para decidir de qué son capaces los demás.


Les ponemos etiquetas y les marcamos límites.


Y muchas veces lo hacemos convencidos de que es por su bien.


Pero Maleni y no necesitaba que nadie le explicara cómo tenía que ser su vida.


Necesitaba que la dejaran vivirla. Sólo eso.


Y ha tenido que esperar 54 años.


54 años para conseguir algo que la mayoría recibimos al cumplir los 18.


El derecho a tomar nuestras propias decisiones.


Y equivocarnos.


A fracasar.


Y a volver a intentarlo.


Y ojo, que lo a conseguido sin reventar ninguna marquesina de autobús2nbvc nbv ni quemar ningún contenedor.


Y ahí está lo curioso de la libertad.


Que quien no la tiene le puede costar una vida entera conseguirla y en cambio, el que la tiene por herencia, a menudo la desperdicia.


Si, mientras unos se dejan la vida intentando construir algo propio, otros parecen encontrar su sitio destruyendo lo que es de todos.


Y no, Maleni no nos ha dado ninguna lección sobre la libertad.


Simplemente ha conseguido ejercerla.


Y viendo lo que ocurre a nuestro alrededor, quizá eso sea mucho más de lo que algunos han llegado a comprender.

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